
Del 6 al 8 de octubre, Sonepar celebró PowerON, su primera feria nacional, en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid. La presentó como el nuevo punto de encuentro del sector eléctrico y del clima, con un lema que nos encaja muy bien: hacia un mundo electrificado, conectado y sostenible. Sonepar es aliado de Kämpe, así que invitamos a nuestros alumnos a ir y a ver de cerca hacia dónde va su profesión.
El jueves 8 me senté en el Auditorio Sonepar, en la mesa redonda «Inclusión digital. Tecnología al servicio de las personas». La moderó Esther Benítez, vicepresidenta de Recursos Humanos de Sonepar, y la compartí con Maribel Monge, de Sonepar; María Salsamendi, de Fundación Randstad; Marta Fernández, de Schneider Electric, y Amelie Zegmout, de Legrand Iberia.
Empecé con una frase que seguro que has leído en alguna oferta: «Se busca oficial electricista. Experiencia mínima: 3 años». Para tener experiencia, alguien te tiene que contratar. Y para que te contraten, necesitas experiencia. El huevo y la gallina, versión cuadro eléctrico.
El sector se pasa el día diciendo que faltan profesionales. Y luego le cierra la puerta a quien podría cubrir ese hueco: el chaval de 18 años que nunca se ha planteado un oficio, porque en su móvil no aparece, o la persona de 47 que quiere cambiar de vida y tiene miedo de pasar meses sin cobrar. Ninguno de los dos tiene 3 años de experiencia. Y no los tendrán nunca si nadie les da el primero.
Por eso mi petición a las empresas fue que piensen un poco más como una startup. En una startup, si esperas al candidato perfecto, cierras antes de encontrarlo. Así que decides rápido, contratas a quien tiene ganas y le enseñas por el camino. Las generaciones que vienen detrás quieren trabajar, pero no van a esperar. Formarlas se puede, y cada vez en menos tiempo. Lo que hace falta es valentía para abrirles la puerta antes de que estén listas.
De mis compañeras de mesa me llevo varias ideas: que la inteligencia artificial suma cuando facilita el trabajo, que la accesibilidad se piensa desde el principio, que cualquier transformación pide liderazgo y atención real a las personas y que la inclusión también hace más competitivas a las empresas.
Gracias a Sonepar y a Esther Benítez por la mesa, a Maribel, María, Marta y Amelie por la conversación, y a Santos de Paz y a Futuro Laboral de las Instalaciones por el reportaje que publicaron al día siguiente. Gracias también a los alumnos de Kämpe que respondieron a la invitación. Me quedo con la oferta que me gustaría leer más a menudo: «Se busca aprendiz. Experiencia: ninguna. El oficio lo ponemos nosotros».
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La mesa redonda «Inclusión digital. Tecnología al servicio de las personas» en el Auditorio Sonepar de PowerON












