Mercado laboral
Ser electricista a los 30, 40 o 50 cambiar de oficio sin estudios
El oficio no se renueva por abajo: entra gente de otros sectores. Qué hace falta de verdad, cuánto tiempo tienes que aguantar sin ingresos y cómo se estudia con trabajo y familia.


Respuesta directa
No es tarde. El electricista es ocupación de difícil cobertura en los 59 territorios de España según el catálogo del SEPE publicado en el BOE, y solo el 12,7 % de los contratos del oficio son de menores de 30 años frente al 15,6 % del conjunto nacional: el sector no se renueva por abajo, así que quien entra viene en buena parte de otros sectores. Tampoco hace falta la ESO ni ninguna titulación académica para trabajar en el oficio ni para prepararte el carnet de instalador en baja tensión. La diferencia real con empezar a los 20 no es la capacidad, son las circunstancias: a los 40 no puedes estar dos años sin ingresos. Por eso la vía que funciona a esta edad es formación compatible con tu trabajo actual, entrada como ayudante cobrando y carnet en paralelo, en vez de un ciclo completo a tiempo completo.
¿Es tarde para ser electricista a los 40?
No. Y no lo decimos para animarte: lo dicen los números del oficio, que apuntan justo al revés de lo que la gente cree.
Según el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura del SEPE publicado en el BOE, el electricista es ocupación de difícil cobertura en los 59 territorios de España. En los 59, sin excepción. Eso significa que las empresas declaran que no encuentran gente, en todas las provincias, para un oficio que no se puede deslocalizar ni automatizar: una avería en un cuadro la arregla alguien que va allí.
Y hay un segundo dato que explica por qué te van a recibir bien con 40 años: solo el 12,7 % de los contratos de electricista son de menores de 30, frente al 15,6 % del conjunto nacional. Léelo con calma, porque es contraintuitivo. El problema del sector no es que la gente mayor se jubile: es que no entra gente joven. Quien entra a este oficio viene, en buena parte, de otros sectores. Es decir: tú eres el perfil normal de entrada, no la excepción.
| Lo que se cree | Lo que dicen los datos |
|---|---|
| «A los 40 ya no me van a coger» | Ocupación de difícil cobertura en los 59 territorios de España |
| «Esto es para chavales» | Solo el 12,7 % de los contratos son de menores de 30 (15,6 % nacional) |
| «Hay que empezar de joven o nada» | El sector no se renueva por abajo: entra gente de otros sectores |
| «Sin la ESO no puedo» | No hay titulación académica exigida por ley para el oficio |
Lo que sí es verdad es que empezar a los 40 no se parece a empezar a los 20, y no por capacidad: por circunstancias. Con 40 tienes hipoteca, quizá críos, y no puedes estar dos años sin ingresar. Ese es el problema real, y de eso va el resto del artículo.

Sin estudios: qué hace falta de verdad
Esta es la barrera que frena a más gente y casi siempre es imaginaria. Para trabajar de electricista en España no se exige ninguna titulación académica: ni la ESO, ni Bachillerato, ni FP obligatoria. Tampoco para prepararte el carnet de instalador. Lo que se te va a exigir es dominar el contenido técnico y poder acreditar formación.
Lo que sí hace falta, dicho sin adornos: ser mayor de edad, tener formación técnica acreditable, el curso de prevención de riesgos laborales que te pedirá la empresa antes del alta y, cuando quieras firmar instalaciones, el carnet de instalador en baja tensión. La lista completa con la letra pequeña la tienes en los requisitos para ser electricista.
Hay una cosa que a los 40 juega claramente a tu favor y que conviene que sepas antes de la primera entrevista: lo que las empresas instaladoras echan de menos no es juventud, es fiabilidad. Que llegues a la hora, que trates bien al cliente, que no desaparezcas el lunes, que sepas explicar un presupuesto. Eso lo tiene alguien con veinte años de vida laboral detrás, venga de la hostelería, del transporte o del comercio. La parte técnica se enseña; lo otro, no.
Cuánto tardas en cobrar tu primera nómina
Aquí está la pregunta de verdad, la que se esconde detrás de «¿es tarde?». La pregunta no es si puedes: es cuánto tiempo tienes que aguantar sin ingresos. Y ahí las tres vías se diferencian mucho.
| Vía | Tiempo hasta poder trabajar | ¿Se compagina con un trabajo? | A quién le encaja |
|---|---|---|---|
| FP de Instalaciones Eléctricas | Dos cursos académicos | Difícil: presencial y en horario escolar | Quien puede permitirse el tiempo y quiere el título académico |
| Certificado de profesionalidad (SEPE) | Meses, si hay convocatoria en tu provincia | Poco: suele ser presencial a jornada completa | Personas desempleadas con convocatoria abierta cerca |
| Formación intensiva con prácticas | Meses, empezando cuando decides | Sí: clases en directo y ritmo compatible | Quien no puede dejar de ingresar mientras se forma |
La diferencia entre las tres no es solo de calendario, es de coste de oportunidad, que es el dinero que dejas de ganar mientras estudias. Dos años sin nómina son dos años sin nómina, aunque la matrícula sea gratis. Ese cálculo es el que casi nadie hace y el que cambia la decisión.
Y hay un atajo que mucha gente no conoce: no necesitas el carnet para empezar a trabajar. Puedes entrar como ayudante en una empresa instaladora, cobrando, mientras preparas el certificado en paralelo. Es la combinación que mejor funciona a esta edad, porque no hay tramo sin ingresos. El formato con contrato de formación lo explicamos en ser aprendiz con Kämpe.
Cómo se estudia con 40 años, trabajo y familia
Vamos a lo práctico, porque la duda de fondo suele ser «yo ya no valgo para estudiar». Lo que vemos en clase es que quien vuelve a formarse a los 40 rinde mejor que quien llega con 18, y por dos razones muy concretas: sabe por qué está ahí y no pierde el tiempo. Lo que le cuesta es otra cosa: encajar las horas.
Tres cosas que marcan la diferencia en este perfil, por experiencia:
- Horario en directo por la tarde o noche, con grabación. El directo te obliga a mantener el ritmo y la grabación te salva la semana que se cruza un turno o un crío con fiebre.
- Ritmo de estudio realista. Con trabajo y familia, la sesión sostenible es corta y diaria, no cinco horas el domingo. Quien planifica maratones abandona en tres semanas.
- Práctica con las manos desde el principio. La teoría eléctrica sola desmotiva a cualquiera. Cuando montas un cuadro y funciona, se te queda; y además es lo que te van a pedir en la parte práctica del examen.
Y una advertencia honesta sobre lo físico, porque nadie la hace: es un oficio de estar de pie, subir escaleras, trabajar con los brazos en alto y a veces en sitios incómodos. A los 40 o 50 se lleva perfectamente, pero conviene saberlo si vienes de una oficina. Los primeros meses de obra se notan en el cuerpo.

Qué sueldo puedes esperar al empezar y a los tres años
Hablemos de dinero, que es lo que decide si esto es viable para ti. Al entrar lo haces por la categoría más baja del convenio del metal de tu provincia, como ayudante, y subes al pasar a oficial de tercera tras los primeros meses de rodaje. Esa escalera, con sus escalones, la tienes desarrollada en las categorías del electricista y su sueldo.
La referencia nacional que tenemos publicada: un electricista en España está en el entorno de los 22.000 € brutos anuales, unos 1.570 € netos al mes. Y el dato que de verdad importa para un cambio de oficio a los 40: el carnet de instalador de baja tensión mueve ese suelo entre 6.000 y 13.000 € más al año, según la empresa y el tipo de instalación. El desarrollo completo está en cuánto gana un electricista en España.
Traducido a tu decisión: el primer año es de entrada y no vas a hacerte rico. El cambio de verdad llega cuando sumas oficio y habilitación, y eso está a la vuelta de un par de años, no de una década. Para quien viene de un sector con techo bajo y sin recorrido, esa curva es exactamente el motivo del cambio.
Historias reales de reconversión
Dos casos del catálogo de alumnos, porque los datos convencen y las historias mueven.
Richard venía de conducir con Cabify. Quería un oficio de verdad, algo que no dependiera de una app ni de una tarifa que le bajan sin avisar. Empezó sin saber nada y hoy trabaja en instalaciones. Su frase, cuando le preguntamos qué le dio el cambio, va por el lado de la estabilidad más que por el sueldo: saber que su trabajo es suyo y que se lo lleva a cualquier sitio.
Esther lo resumió en una frase que se nos quedó grabada porque es la de miles de personas: «yo no puedo estar dos años sin trabajar». No era una duda sobre el oficio, ni sobre su capacidad, ni sobre la edad. Era una restricción de caja. Y es la restricción que hay que resolver de frente, porque quien la ignora abandona a los tres meses.
Eso es exactamente lo que hemos aprendido escuchando a quien llama: el freno dominante no es el dinero del mes que viene, es no tener profesión. La sensación de llevar quince años trabajando y no tener un oficio que sea tuyo, que no dependa de que una empresa te renueve. Y la objeción que más aparece no es «no puedo», es «no es el momento».
El error que retrasa a la mayoría
«No es el momento» es la frase más caras de este oficio, y merece que la desmontemos con calma porque probablemente la estés pensando ahora mismo.
El razonamiento parece prudente: espero a que pase esta temporada de trabajo, a que los críos crezcan un poco, a tener algo ahorrado, a que las cosas estén más tranquilas. El problema es que ese momento no llega, porque la vida no se ordena sola. Lo que sí ocurre, mientras esperas, es que pasan los años exactamente en el sitio del que quieres salir.
| El plan de salto | El plan que se termina |
|---|---|
| Dejar el trabajo para formarte a tiempo completo | Formarte compaginando, sin tocar el ingreso actual |
| Esperar a tener el carnet para buscar empleo | Entrar como ayudante en cuanto tienes base, cobrando |
| Un tramo largo sin ingresos que hay que financiar | Sin ningún mes en blanco |
| Todo depende de aprobar a la primera | Si el examen se retrasa, sigues trabajando igual |
| Se abandona cuando aparece el primer imprevisto | Aguanta turnos cambiados, críos enfermos y meses malos |
La alternativa razonable no es lanzarse a lo loco: es empezar sin quemar las naves. Formarse compaginando, sin dejar el ingreso actual. Entrar como ayudante cuando ya tienes base. Sacar el carnet mientras trabajas. Es más lento que dedicarse a ello a tiempo completo, sí. Pero es el plan que puede sostener alguien con responsabilidades, y el que de verdad se termina.
Cómo empezar este mes
Si has llegado hasta aquí, el paso siguiente no es tomar una gran decisión de vida: es dar un paso pequeño y reversible.
La Ruta Electricista es el recorrido completo: formación práctica desde cero, preparación del certificado de instalador en baja tensión, prácticas reales y acompañamiento hasta la incorporación. Está pensada para que no haya que dejar de ingresar durante dos años, porque quien se plantea esto a los 40 normalmente no puede.
Si prefieres probar antes de comprometerte, el campus Kämpus cuesta 49 €/mes e incluye el contenido técnico y las clases en directo. Es la forma más barata de comprobar si el oficio te engancha. Y si lo que quieres es entender el proceso completo paso a paso antes de decidir nada, lo tienes en la guía práctica de los pasos para ser electricista.
Una última cosa, de quien escucha esta conversación a diario: nadie que haya hecho el cambio nos ha dicho que se arrepienta de haberlo hecho a los 40. Lo que dicen todos, sin excepción, es que ojalá lo hubieran hecho antes.
Esto nos preguntan en clase
“Tengo 44 años, trabajo en almacén y no puedo dejar de cobrar. ¿Cómo hago el cambio sin quedarme sin nada?”— Esther · duda real en admisiones
Esta es la conversación que tengo casi todos los días, así que va la respuesta que doy siempre. El error es plantearlo como un salto: dejo el trabajo, me formo, busco empleo. Con responsabilidades eso no se sostiene y además no hace falta. El plan que funciona tiene tres tramos que se solapan. Primero te formas sin dejar tu trabajo, con clases en directo por la tarde y grabaciones para la semana que se te cruza un turno. Cuando ya tienes base técnica, buscas entrada como ayudante en una empresa instaladora: no necesitas el carnet para eso y ahí ya estás dentro del oficio, cobrando y cogiendo obra real. Y con el pie dentro, terminas el certificado de instalador, que es lo que te cambia de categoría y de sueldo. Nunca hay un mes sin ingresos. Es más lento que dedicarse a esto a tiempo completo, pero es el único plan que alguien con hipoteca puede terminar, y terminarlo es lo único que cuenta.
“Yo no puedo estar dos años sin trabajar. Encontré la forma de formarme sin dejar de cobrar y eso lo cambió todo.”
“Quería un oficio de verdad. Empecé sin saber nada y hoy trabajo en instalaciones.”
“El acompañamiento es cercano y la financiación me quitó la barrera de empezar.”
Fuentes citadas
- BOE — Catálogo de ocupaciones de difícil cobertura del SEPE (consultado sep 2026)
- SEPE — Datos de contratación por ocupación y tramos de edad (consultado sep 2026)
- BOE — Reglamento electrotécnico para baja tensión, RD 842/2002 (consultado sep 2026)
- Ministerio de Trabajo — Buscador de convenios colectivos del sector del metal (consultado sep 2026)
- Kämpe — Historias y opiniones verificadas de alumnos (consultado sep 2026)
Preguntas frecuentes
¿Es tarde para ser electricista a los 40?
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No. El oficio es de difícil cobertura en los 59 territorios de España según el catálogo del SEPE publicado en el BOE, y solo el 12,7 % de los contratos son de menores de 30 años frente al 15,6 % nacional: el sector no se renueva por abajo y entra gente de otros sectores. No existe edad máxima para el oficio.
¿Puedo ser electricista sin la ESO?
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Sí. No hay ninguna titulación académica exigida por ley para trabajar en el oficio ni para prepararte el carnet de instalador en baja tensión. Lo que se te va a exigir es formación técnica acreditable y dominar el contenido del reglamento si quieres firmar instalaciones.
¿Cuánto tardo en empezar a cobrar como electricista?
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Depende de la vía. Un ciclo de FP son dos cursos académicos; una formación intensiva con prácticas se mide en meses y empieza cuando tú decides. Y hay un atajo que mucha gente no conoce: puedes entrar como ayudante en una empresa instaladora sin tener el carnet, cobrando, mientras lo preparas en paralelo.
¿Puedo formarme sin dejar mi trabajo actual?
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Sí, y es lo que recomendamos a este perfil. Con clases en directo en horario de tarde y grabaciones se compagina con un turno y con familia. La vía del certificado de profesionalidad del SEPE, en cambio, suele ser presencial a jornada completa y ahí sí choca con un trabajo.
¿Me van a contratar con 45 o 50 años sin experiencia?
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Es un oficio en el que falta gente en todo el territorio, así que la edad pesa menos que en otros sectores. Y hay algo que juega a favor de este perfil: las empresas instaladoras echan de menos fiabilidad —puntualidad, trato con el cliente, permanencia— más que juventud, y eso lo trae quien tiene veinte años de vida laboral detrás.
¿Cuánto gana un electricista que empieza a los 40?
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Se entra por la categoría de ayudante del convenio del metal de la provincia y se sube a oficial de tercera tras los primeros meses. La referencia nacional publicada es del entorno de 22.000 € brutos anuales, unos 1.570 € netos al mes, y el carnet de instalador de baja tensión mueve ese suelo entre 6.000 y 13.000 € más al año.
¿Es un oficio muy exigente físicamente a esa edad?
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Es un trabajo de estar de pie, subir escaleras y trabajar con los brazos en alto, a veces en sitios incómodos. A los 40 o 50 se lleva perfectamente, pero si vienes de una oficina conviene saber que los primeros meses de obra se notan en el cuerpo.
¿Y si me formo y luego no me gusta?
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Es una duda razonable y por eso recomendamos empezar por un paso pequeño y reversible en vez de una decisión irreversible: probar el contenido técnico y las clases antes de comprometerse con el recorrido completo. Lo que no aconsejamos a nadie es dejar el trabajo actual antes de haber pisado una instalación.

Arturo Espinosa · Closer de Ventas Consultivo en Kämpe
“Especializado en orientar a alumnos y profesionales en la elección de programas formativos alineados con sus objetivos. Combina comunicación, análisis y estrategia para mejorar la experiencia del alumno y el crecimiento sostenible de los proyectos educativos.”
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